sábado, 18 de mayo de 2013

El mal disfrazado de bien


Por Hamlet Hermann

La refrescante genialidad de Eduardo Hughes Galeano cuenta algunos casos en que el mal copia al bien y trata de aparentar lo que no es. Cuenta que, en una capilla de Padova, El Giotto había pintado un fresco en que mostraba los tormentos que los diablos, supuestamente, infligían a los pecadores en el infierno. De sólo mirarlo aquello provocaba espanto y miedo. Sin embargo, por aquellos tiempos, la misma pintura representaba un muestrario de las herramientas que la Inquisición utilizaba para imponer, a las malas, la fe católica. Parecía aquello que lo que Satanás hacía en el infierno era, apenas, imitar lo que hacían los representantes del Dios católico en la tierra.

Algo semejante ocurre ahora cuando los gobiernos de los países industrializados se empeñan en tecnificar hasta el extremo las perversidades de las que falsamente acusaban al “comunismo ateo y disociador” durante los tiempos de la Guerra Fría. Dos de las novelas de Eric Arthur Blair, alias George Orwell, constituyeron grandes banderas de la campaña anticomunista contra el “totalitarismo” soviético”. “Rebelión en la granja” y “1984” fortalecieron la propaganda de la perversa época del macartismo. Sobre todo “1984”, que contaba sobre un estado opresor en que él “Big Brother” que gobernaba, todo lo escuchaba, todo lo veía y todo lo sabía. Triste ironía para esos personajes de haber vivido estos tiempos en que el verdadero enemigo de los pueblos no es aquel a quien representaban en los libros y en los frescos de Padova, sino a la iglesia católica y al sistema capitalista, a quien cada uno fanáticamente defendía aquello en lo que creían.

¿Qué otra cosa podría decirse que no fuera que el mal se disfraza de bien cuando se evidencia que los sistemas, público y privado, de Estados Unidos mantienen un sistema secreto de espionaje capaz de capturar y grabar, diariamente, casi dos millones de millones de correos, llamadas telefónicas y cualquier tipo de transmisión digital? Las enormes capacidades de memoria para el almacenamiento de los datos superan todas las cifras que pudiéramos imaginar. Son tantos los informes acumulados que ningún idioma tiene capacidad para representarlo. Las academias de las lenguas por todo el mundo se rompen las cabezas inventando palabras para identificar y cuantificar el producto de la vigilancia secreta de los países industrializados. Como el Macondo de la obra de Gabriel García Márquez, “el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y, para mencionarlas, había que señalarlas con el dedo”. Así sucede con el innombrable sistema de espionaje estadounidense, el cual funciona detrás y por debajo de una guarida de secretos impenetrables.

Como sabiamente dice Galeano, “el miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social”. Y esa condición de escucharlo todo y saberlo todo aterroriza a un mundo que ha perdido su privacidad más íntima. Algunas encuestas publicadas recientemente en Estados Unidos muestran cómo se han erosionado las libertades públicas de los ciudadanos, gracias a las actividades de un gobierno que ha sido privatizado en toda su extensión. Más ahora que siempre, cuando “el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias perspectivas de carnicerías” humanas en muchos lugares del mundo.

¿Cómo podría calificarse la vulgar osadía del ministerio de justicia de Estados Unidos al ser descubierto cuando, durante dos meses, grabó en secreto las conversaciones telefónicas de la agencia de noticias Associated Press? Llegó al colmo del abuso ya que AP es una empresa de las más conservadoras de ese país, la cual siempre ha respaldado cuanta aventura han realizado los gobiernos estadounidenses. ¿Buscaban las fuentes de información de un centenar de periodistas que allí trabaja y a quienes la ley protege en su confidencialidad?

La industria del espionaje ha llegado al descaro extremo de entorpecer el uso de los teléfonos Blackberry, y hasta prohibirlos en algunos países, porque ciertas comunicaciones que pueden hacerse con estos equipos no son posibles de ser intervenidas por los servicios de inteligencia estadounidenses. La vigilancia masiva es símbolo y evidencia de la cultura política de las tiranías y, como tal, cada día la supuesta democracia estadounidense se inclina más hacia las violaciones de las leyes y su Constitución.

martes, 14 de mayo de 2013

Historia de la canción El Mayor


El pasado sábado, 11 de mayo, se cumplieron 140 años de la caída en combate del Mayor General del Ejército Libertador Ignacio Agramonte y Loynaz. Ese día también hizo 40 años del estreno de mi canción El Mayor, en la plaza San Juan de Dios de Camagüey.

La tarde del pasado sábado Rafael Cruz Ramos me dejó en Segunda cita unas preguntas sobre el acto de hace cuatro décadas. Respondí enseguida el cuestionario, ya que tenía que irme a cantar al reparto Juanelo. Como en mis respuestas mencioné a Giraldo Mazola, el compañero que en 1973 me había pedido la canción sobre Agramonte, le envié lo que había publicado en mi blog.

Me llevé una sorpresa cuando, al volver del concierto, hallé que algunas incógnitas mías habían sido esclarecidos por Mazola. Entonces le pedí permiso para publicar tan interesante fragmento de sus memorias. Aquí lo tienen, pero antes repito la entrevista que motivó su evocación:

Rafael Cruz Ramos: Como esa canción es un himno para los camagüeyanos, (también para los cubanos) me gustaría saber ¿Cómo recuerdas ese momento?

Silvio Rodríguez: Fue algo insólito que en un acto donde hablara Fidel se cantara. En 1973 eso no era común. Mucho más insólito que el que lo hiciera fuera un trovador políticamente no muy bien visto, como lo era yo. Eso debe haber pasado porque la canción me la pidió Giraldo Mazola, que por entonces era funcionario del Partido provincial de Camagüey. Cuando le entregué la canción a Mazola, él debe haber pedido permiso para que se estrenara en el acto y evidentemente se lo dieron. El 9 de mayo me comunicaron que la íbamos a tocar allí. Así que todo el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC subimos no a un tren, sino a un avión camino a Camagüey. Fue una experiencia inolvidable. Había una solemnidad espesa en la Plaza San Juan de Dios.

Una semana después, vi a Armando Hart en su casa (yo iba allí a ver a Haydee Santamaría) y me recitó mi canción, que había salido publicada en Granma. Pero eso no es todo: me dijo que Fidel también se la sabía. Para mí fue un atisbo de que quizá las cosas empezarían a mejorar respecto a mi generación de trovadores. Y al parecer fue así, porque al año siguiente la UJC propuso en Manzanillo que se institucionalizara el movimiento.

RCR: ¿Cual fue la génesis de ese texto, de la melodía?



SR: La génesis fue la lectura de varias biografías de Agramonte, si mal no recuerdo una de Ana Núñez Machín, e incluso “Historia de la guerra de los diez años” de Ramiro Guerra, que también leí, buscando profundizar en la figura de Agramonte. Llegó un momento en que tenía tanta información que era incapaz de decir nada. Tuve que esperar a que se me ocurriera esa melodía, y a partir de ahí fui sacando poquito a poco las ideas.



RCR: ¿Ignacio Agramonte, como ser humano, como héroe te resultaba conocido, te era cercano?




SR: Del período de los mambises, desde primaria era mi héroe preferido. En ese sentido estaba muy bien motivado.

RCR: 

¿40 años después, sigues pensando en el Mayor cabalgando por las llanuras de los tiempos y los desafíos, de las distancias para los amores como el de Amalia?




SR: El Mayor es una de las más bellas figura de nuestra Historia. Un personaje cuya corta vida dejó un rastro de patriotismo y sacrificio ejemplares. Pudiera verse como un clásico héroe romántico, con el peso de que su ejemplo fue completamente cierto.



RCR: Hermano una última curiosidad, La vergüenza, esa canción que incluyes creo que en ese mismo disco, ¿también está dedicada al pensamiento de Ignacio Agramonte, recuerdas la anécdota de El Mayor?



SR: Recuerdo haber leído que en una asamblea algunos legisladores insurrectos plantearon posponer la guerra, por falta de armas y recursos, y que Agramonte se opuso, diciendo que la continuaría él solo. Cuándo le preguntaron con qué contaba, respondió: “Con la vergüenza de los cubanos”. Hay algo de eso en mi canción “La vergüenza”.

A continuación, la interesante respuesta de Mazola:

Silvio:
Gracias.
Ahora te aclaro algo.
Esos días estuvieron cargados de tensión y recuerdos gratos. Uno de ellos lo fue sin dudas tu canción. Y me has hecho recordar otros que comparto contigo.

En efecto recibí la noche antes del acto la cinta con la grabación que me había mandado el inolvidable Alfredo. La puse en una grabadora y la escuché con el grupo que trabajaba conmigo. Recuerdo que Arnoldo Arias, camagüeyano de pura cepa a quien tuve dos meses de cabeza en la restauración de la casa del Mayor, se emocionó y a todos nos impactó.

En el Buró del Partido el comandante Curbelo que lo presidía dividió las responsabilidades de todos para esas actividades. A mí me correspondía todo el plan de difusión sobre el centenario, la restauración de la plaza de San Juan de Dios, el acto nada menos que con Fidel de orador, la restauración de la casa de Agramonte y la exposición transitoria que llevaría. Ya tenía organizado y ensayando el espectáculo cultural. Curbelo tenía como responsabilidad principal “enamorar” al jefe para que nos diera 100 camiones Hino.

Ya Fidel había llegado y Curbelo estaba con él en Tayabito. Lo llamé y lo saqué de esa conversación diciendo que era muy urgente. Cuando le conté y le dije que iba llevarle la canción para que la escuchara, pues para mí esa era la parte central de la actividad cultural, el guajiro cienfueguero me dijo con mucha calma que en la discusión colectiva del Buró que yo tanto defendía, habíamos establecido las responsabilidades de cada uno y yo le estaba dificultando la suya pues lo había sacado cuando todas las condiciones se le iban dando para lograrlo. Que yo decidiera.

Y eso hice. Llamé a Alfredo y los mandó al día siguiente que era el acto. Después de llamar a Alfredo puse a dos secretarias a oír repetidamente la canción y a sacarla en limpio entre todos. La mecanografiamos y tan pronto Fidel terminó su discurso y se sentó en el público para ver el espectáculo cultural que comenzó con tu fabulosa canción, yo mismo le repartí a ese grupo la canción escrita que ibas a cantar.

He dicho y he repetido que puede parecer, si esto no se dice, que hiciste la canción después de escuchar ese discurso.

Hay otra cosa. Fidel deseaba que el 20 aniversario del Moncada se hiciera frente a esa fortaleza con 20 mil santiagueros sentados pues pretendía hacer una valoración de aquel hecho y lo sucedido después y el escenario de decenas de miles de santiagueros en un acto multitudinario no era el apropiado. En el Secretariado del CC preocupaba la reacción de los santiagueros ante un acto en su ciudad al que no pudieran asistir. El acto de Agramonte, unos meses antes, en una plaza con 5 mil personas sentadas podría dar elementos de la reacción de los camagüeyanos ante un hecho parecido.

Mandaron al equipo nacional de Opinión del Pueblo para poder constatar de inmediato la reacción pero a la vez se tomaron muchas medidas explicando las causas históricas de que Fidel hablara allí en un lugar pequeño y además distribuimos en la ciudad 100 equipos de TV para que se aumentara la posibilidad de verlo. La conclusión de todo permitió que con un trabajo similar y preparado con mucha antelación los santiagueros no se enfadaran por no poder estar todos en el acto del 26 de julio. 

La otra cosa inolvidable fue la exposición transitoria. Tenía dos fuentes de datos económicos de la época, ambos posteriores a la guerra de los 10 años. Un censo español y el informe de un diputado cubano a las Cortes. Los estudié con Arnoldo y decidí poner los del cubano, que eran mucho más elevados, particularmente en relación con el número de cabezas de ganado.

A Fidel le encantó la restauración de la casa y más bien diría que la disfrutó y ya casi al final, en la exposición transitoria, se puso a hacer cálculos mentales de las cifras expuestas, y a preguntarle a Curbelo -que sí era un as en cuanto a la realidad de ese momento pero no de un siglo atrás- y cuando le comencé a explicar las dos alternativas que manejamos, pidió la desechada, que por suerte Arnoldo conservaba en un maletín y nos dio a todos una lección adicional, pues estaba claro que el cubanito a Cortes quería “vender” una provincia en ascenso y desarrollo, para evitar gravámenes, y Fidel señalaba que si hubieran quedado tantas reses la guerra de los diez años no se hubiera detenido pues una de las causas lo provocó la penuria del mambisado.

Ya finalmente, al otro día nos hizo caminar varios kilómetros pateando los dos arroyos de ese rectángulo en el potrero de Jimaguayú y por suerte nos dijo antes de irse que aquella caminata era para discrepar de un escrito de Serafín Sánchez.

Lo siguiente es un escrito anterior, también de Mazola, donde explica el porqué de la caminata de Fidel “para discrepar de [el General] Serafín Sánchez”.

“Llegamos a Jimaguayú el 12 en la mañana. Fidel había dicho que quería visitar el lugar donde cayó Agramonte y no dijo más. En el obelisco que señala el lugar donde lo abatieron y donde recomendó se edificara un monumento digno a su memoria, indagó sobre los cambios que podían haber ocurrido en aquella pradera desde entonces. El área había seguido destinada a la ganadería, donde continuaba predominando la alta hierba de guinea, a pesar de habérsele sembrado pangola en ocasiones y pocas modificaciones habían tenido lugar en ese sitio según atestiguaron compañeros de la zona. Era un rectángulo de dos por cuatro kilómetros aproximadamente, contorneado por dos arroyos que convergían en forma de Y griega, precisamente cerca del lugar donde cayó El Mayor.

"Fidel dejó el jeep y comenzó a caminar por el borde de los arroyuelos, saltando de un borde a otro, golpeando con la bota a ratos el terreno. Lo seguíamos Curbelo, el comandante César Lara, jefe del Cuerpo de Ejército Independiente de Camagüey y otros compañeros.

"Después de caminar cerca de una hora, volvimos al sitio inicial y escogió un libro entre el grupo que abarrotaba la parte trasera de su vehículo. Allí nos explicó lo que había querido apreciar sobre el terreno. En las memorias del general Serafín Sánchez, a cargo de la infantería villaclareña, que Agramonte apostó a lo largo de uno de los arroyuelos, se dice que El Mayor cae cuando se dirige al lugar donde estaba la caballería para ponerse al frente de la misma y salir para Oriente al encuentro previsto con Céspedes. Esa era la decisión ya discutida si las tropas españolas continuaban para Vertientes.

"Comentando los partes españoles de esa acción después de revisar el terreno, Fidel afirma que Agramonte iba a ponerse al frente de la caballería para atacar a la columna española que había entrado en la zona donde le había preparado la trampa. Resulta que de Camagüey una columna de 700 soldados salió en persecución de Agramonte, después de la derrota que hacía unos días le había infligido a las fuerzas del coronel Abril que murió en el combate.

"En el rectángulo, Agramonte había situado tropas de infantería en cada uno de los arroyos y si los españoles entraban en ese sitio, él arremetería con la caballería desde su retaguardia y al dispersarlos y huir hacia los lados, irían hacia los flancos donde estaban atrincherados esperándolos los mambises.

"Precisamente, por haber salido tan bien la emboscada lo traiciona su temperamento impetuoso y busca ganar tiempo atravesando el extremo del rectángulo sin percatarse de que ya había llegado hasta allí la vanguardia de las tropas enemigas oculta en la hierba de guinea.

"Fidel discrepa cien años después de los comentarios de Serafín Sánchez, pues sólo disponía de la información de lo que ocurría en su área y no de toda la operación. Comparó esa situación con el cerco de las tropas de Quevedo en la Sierra Maestra, cuya victoria inició la contraofensiva rebelde, donde él disponía del dominio del conjunto de las acciones, como lo tenía Agramonte en su momento, y no lo manejaban globalmente algunos de los capitanes que participaron en aquella histórica batalla. Agramonte no vivió para escribir sus memorias sobre ese hecho.”

sábado, 11 de mayo de 2013

Un centímetro en la valla


Mi entrañable amigo Víctor Heredia se ha acercado a Segunda cita, específicamente a un comentario que se llamó “Materialmente pobres”, y nos regala una reflexión que además tiene mucho que ver con lo que hemos venido conversando en estos últimos días. Me ha parecido que vale la pena ponerla como entrada, para así continuar este interesante intercambio que implica a Cuba, a Argentina, a Nuestra América y a todo el mundo.
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Silvio querido.

Me siento estúpido llegando tarde siempre a todo. Y también, debo asumirlo, un poco fisgón de vuestras vicisitudes, aunque me excuse mi amor por la revolución cubana. Pero luego de leer y releer tu disparadora “materialmente pobres” y las entrañables y claras opiniones de tus amigos, me permito inmiscuirme, a fuerza de ser soslayado por imprudente, en este debate que aclara llanamente la razón fundamental del pasado febrilmente revolucionario y el, seguro, luminoso futuro de Cuba que también podría ser el nuestro, el de todos quienes buscamos en nuestras endebles políticas, el bienestar de la gente, nuestros hermanos, si ejerciéramos nuestra capacidad crítica, tal cual lo hacen ustedes. No hay duda que la clave de toda imperfección es el camino elegido. Pero esos errores del caminante puestos en el parámetro global de las luchas sociales del planeta, significan un avance de tal magnitud en el estadio humano que ninguno de nuestros gobiernos, llamados democráticos, podría instalarlos ni siquiera como posibles referencias a debatir entre sus pares y menos aún frente a sus opositores. Y no estoy menoscabando la capacidad intelectual o política de nadie, sino tratando de especificar las tremendas diferencias que existen entre un ciudadano que todo lo espera del gobierno elegido, desligándose de sus contribuciones necesarias, ya que vive en un  mundo de absoluta concepción neoliberal y uno que, desde su independencia económica, social, política y educativa, contribuye ética y formalmente con su evidente sacrificio laboral, a un estado que no sólo pretende representarlo, porque de hecho lo hace cuando le otorga entidad intelectual, ciudadanía cierta, derechos inalienables al hombre actual, pero por sobre todas las cosas lo considera su más bella consecuencia.  Creo que esos “pichones” son, a pesar de los pesares que el debate expresa, ejemplo de todos los pueblos, porque aún con sus desacuerdos, desganos y exigencias, todas cuestiones comprensiblemente humanas, estoy seguro aceptarán ser parte de la búsqueda de las nuevas concepciones revolucionarias para Cuba, sencillamente porque son parte de ella, hijos y nietos nacidos de un sueño maravilloso, envidiable en todo sentido.

No quiero dejarme llevar por mis pasiones políticas pero se me ocurre que es más fácil bajar un centímetro en la valla, cuando uno está sobrepasado, que saltar infructuosamente sin capacitación alguna (como nos sucede a muchos), para alcanzar lo que está por encima nuestro a distancia planetaria.

Hermano querido, en  mi humilde opinión y a riesgo de parecer osecuente,  ustedes sólo tienen que ajustar algunas técnicas de economía y producción, y entablar quizá una vía novedosa, profundamente comunicacional y sincera con las nuevas generaciones (cosa que me parece ya están haciendo desde estos debates), a fin de proseguir el loable, aunque sacrificado camino emprendido, para alcanzar un logro que me parece infinitamente posible dadas las altísimas condiciones éticas e intelectuales de tu pueblo.  Sé que nada es sencillo y dicho desde la comodidad del mero discurso,  parece minimizado el esfuerzo futuro por enmendar determinados errores, deslices que son difíciles de endilgarles a quienes lucen como estrellas en medio de tanta oscuridad humana. Justamente por eso emociona saber que, en medio de semejantes intríngulis, ustedes sigan pensando “¿cómo hacer?”

Perdón por este fárrago literario, pero me aferro a tu lema ¿quién para el pensamiento?

Los quiero y admiro.

Víctor

La verdad es que la siguiente nota de Ravsberg parece continuar el comentario de Víctor Heredia.
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El Gobierno de la isla ha sido felicitado por la FAO por su capacidad para reducir el hambre y la pobreza. El país caribeño tiene índices de bienestar social muy cercanos a los que marca la agenda de la ONU para 2015

FERNANDO RAVSBERG La Habana 11/05/2013 08:00

"Estimado Comandante: Tengo el honor de dirigirme a usted en mi calidad de Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para felicitarle muy sinceramente a usted y a todo el pueblo cubano por haber anticipadamente cumplido la meta propuesta por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que se celebró en Roma en noviembre de 1996, y que proponía reducir a la mitad el número de personas desnutridas en cada país antes del año 2015". Así comienza la carta que José Graziano da Silva acaba de enviar a Fidel Castro.
Mientras, un reciente informe de la organización Save the Children sitúa a Cuba como el país de América Latina con mejores condiciones para la maternidad. La isla aparece en el puesto 33 a nivel mundial, por delante de Argentina (36), Costa Rica (41), México (49) y Chile (51). La ONG, con sede en Londres, toma en cuenta factores como el bienestar, la salud, la educación y la situación económica de las madres, así como las tasas de mortalidad materna e infantil.
El alcance de los logros sociales de Cuba es tal que muchos de los Objetivos del Milenio, propuestos por las Naciones Unidas para el 2015 como metas para la humanidad, ya son una realidad entre los cubanos. Las estadísticas de UNICEF demuestran que no existen casos de desnutrición severa, lo cual es un síntoma claro de que han logrado contener "el hambre y la pobreza extrema", el primero de los Objetivos de la ONU.
Los salarios están todavía por debajo de lo que marca la Naciones Unidas

Los salarios están aún por debajo de lo que propone la organización internacional, algo que se compensa en parte con los subsidios y gratuidades que existen sobre parte de los alimentos, el transporte, teléfonos, agua, electricidad, la Salud Publica y la Educación. Además, cuentan con un sistema de seguridad social que entrega módulos de ropa, muebles y elementos de limpieza a las familias vulnerables, mantiene centros de acogida para todos los huérfanos y financia comedores para jubilados donde un almuerzo cuesta unos 4 céntimos de euro.
La protección de la infancia es uno de los mayores éxitos de Cuba, país donde no existe ni un solo niño de la calle y en el que todos acuden a la escuela, incluso los pequeños que viven en lo más intrincado de las montañas. Lo cierto es que hace ya muchos años que en la isla se ha cumplido el objetivo de que "la enseñanza primaria sea universal", incluyendo el acceso de las niñas a las aulas, lo que nos lleva a otro de los objetivos.
El 63% de las plazas universitarias en están ocupadas por mujeres cubanas
La ONU reclama dar a las féminas todas las posibilidades de educación para avanzar en "la igualdad de género y la autonomía de la mujer", mediante su preparación profesional y su incorporación al trabajo. En Cuba ellas son la mitad de la población pero ocupan el 63% de las plazas universitarias. A nivel laboral, entre 1970 y el 2008, el número de mujeres dirigentes creció 7 veces y el de las técnicas se multiplicó por 6. El Foro Económico Mundial sitúa a Trinidad Tobago y Cuba como los países latinoamericanos donde hay mayor equidad de género, muy por delante de Colombia, Brasil y México.
La "reducción de la mortalidad infantil" es un gran logro de la salud pública cubana. En la isla mueren menos de 5 niños por cada 1000 mil nacidos vivos, un índice sólo comparable al de algunos países desarrollados. Este tema va de la mano con el objetivo de "mejorar la salud materna", otro área en la que se han alcanzado resultados excepcionales gracias a que casi el 100% de las gestantes paren en centros de salud, asistidas por médicos y reciben atención médica, gratuita y permanente, desde el primer mes de embarazo.

Todos los portadores del VIH tienen acceso a tratamiento antirretroviral

Además, la ONU se propone "Combatir el VIH SIDA y la Malaria" y Cuba forma parte de el reducido grupo de países donde todos los portadores del virus tienen acceso al tratamiento antirretroviral, conocido popularmente como "cóctel". Los laboratorios de la isla producen el paquete de genéricos y se los entregan de forma gratuita en las farmacias. Gracias a esto durante los últimos años el número de enfermos y fallecidos se redujo sustancialmente. Los pacientes tienen atención médica permanente y ambulatoria, lo cual les permite llevar una vida tan normal que cada año un centenar de mujeres portadoras del virus paren niños sanos asesoradas por médicos especializados.
El hecho de que Cuba haya sido capaz de cumplir con la mayoría de los Objetivos del Milenio debería ser una buena noticia para el mundo. Que un país subdesarrollado, de escasos recursos naturales y sometido a un Embargo Económico por la mayor potencia mundial fuera capaz de lograrlo demuestra que esos objetivos de bienestar social están al alcance de todos.

Fuente: http://www.publico.es/455111/cuba-se-adelanta-al-cumplimiento-de-los-objetivos-del-milenio-de-la-onu