jueves, 10 de abril de 2014

10 y 11 de abril de 1976 (Angola, frente norte)

10 de abril

¡Hoy es sábado!

Y como hoy es sábado, salimos temprano e hicimos actividades en dos “zenzalas” (o aldeas). Estas actividades fueron magníficas, instructivas, y causaron muy buen efecto en la población. Los coros de pioneros, increíblemente musicales, abrieron siempre con sus canciones revolucionarias. Luego nosotros, al centro de un coro humano de niños, mujeres, jóvenes, ancianos, con miradas, gestos y exclamaciones que recorrían todas las gamas de la expresión imaginable.

Para mi fue particularmente emocionante hablar y cantar a Abel y a Agramonte en esta región inconcebible, lejana y al mismo tiempo palpitando –de alguna profunda manera– con sus sacrificios.

Almorzamos, pero antes, de forma muy emotiva, nos hicieron presentes y nos despidieron con palabras sencillas.

Partimos rumbo a Sanza-Pombo, a 100 kms, donde hicimos otra actividad para angolanos.

Llegamos a Negage a las 8, bastante cansados y muertos de hambre.

Mañana tenemos descanso. Creo que vamos a ver unas cataratas que quedan como a 150 kms de aquí. Saldremos temprano.... [...]


11 de abril (domingo)

El día amaneció lluvioso y no fuimos al salto de agua, que queda, según dicen ahora, a más de 200 kms.

Se aparecieron A... y C..., buscando ron, y en esa pesquisa infructuosa fuimos arrastrados primero a Negage y después, por la tarde, a Carmona, donde vimos a Jaime Crombet y al comandante Chicho con su gente –todos secos–. De todas formas nos quedamos jugando dominó hasta la noche, en que Juárez nos devolvió a nuestra base en penumbras.


La espera del sueño fue, como tantas veces, una plática que recorrió todos los temas posibles, pasando, desde luego, por el inevitable gorrión de la nostalgia.



domingo, 6 de abril de 2014

¿Una burguesía nacional?

                                                       por Guillermo Rodríguez Rivera
                                                    
Ernesto Che Guevara, con ese interés, esa preocupación, ese amor que le tuvo a esta nuestra parte del mundo, esa que llamamos América Latina y el Caribe –tanto, que lo condujo a dar la vida por ella–, introdujo una categoría socioeconómica que, quienes nos interesamos en sus problemas y en las posibles soluciones para ellos, no hemos cesado de usar desde su aparición, porque nos ha ayudado a comprender muchas cosas.

El término burguesía designaba, desde que surge, al habitante del burgo, de las ciudades, que van apareciendo en la Baja Edad Media, claro que diferentes a los que habitaban los feudos campesinos.

Pero el tiempo y la historia fueron determinando que el sustantivo designara a los integrantes de una clase poseedora que hace avanzar enormemente la producción y las tecnologías que la acompañaban y la posibilitaban. Puede ser una clase con orgullo nacional que, en el peor de los casos, puede llegar hasta el fascismo.

En América Latina tuvimos que confrontar con una burguesía norteamericana que entraba en su fase imperialista: los Estados Unidos del siglo XIX se anexaron casi la mitad del territorio mexicano y todavía en 1903 fomentaron la independencia de la provincia colombiana que era Panamá, y obtuvieron a perpetuidad –que no fue perpetua, gracias a Omar Torrijos y a James Carter– la soberanía sobre la que sería la zona del Canal.

En el siglo XX ya no era necesaria la anexión física, la anexión de territorios: la exportación del capital financiero ponía las riquezas de nuestros países en manos de las grandes transnacionales norteamericanas y las clases ricas de Colombia, de Perú o de Cuba, devenían apenas administradoras y aliadas del poder imperial.

Nuestras burguesías desde entonces, no eran verdaderas burguesías: eran dependientes de la burguesía imperial, por eso el Che las llamó viceburguesías. Podían plegarse a las múltiples tiranías que el imperialismo impuso cuando le fue preciso para defender sus intereses.

El patriciado decimonónico cubano, el que pudo haber sido el fundamento de una burguesía moderna, se arruinó en la cruenta guerra de los Diez Años. Lo mejor de él no pudo alcanzar el final del siglo XIX y mucho menos los inicios del XX, en el que la herencia que nos deja la intervención norteamericana es una viceburguesía plattista, enteramente subordinada a los Estados Unidos. Lo es todavía más cuando, a partir de la crisis de la primera postguerra mundial, el precio del azúcar cae en picada y se arruinan muchos hacendados cubanos, que tienen que vender sus ingenios a empresas norteamericanas.

La falta de independencia de esa clase rica y subordinada se vio como nunca cuando apareció en Cuba una revolución que inicialmente no se había declarado socialista: los burgueses cubanos se subordinaron una vez más a los Estados Unidos que, en premio, les organizó la fracasada invasión de Bahía de Cochinos, cuyo desenlace fue la victoria revolucionaria de Playa Girón.
  
El modelo socialista que tuvo establecido la desaparecida Unión Soviética, China, Vietnam y las llamadas democracias populares del este de Europa, simplemente desapareció: ninguno de esos países lo sostiene y los nacientes socialismos del siglo XXI latinoamericanos (Venezuela, Ecuador, Bolivia) planean hacerse con la supervivencia de zonas de propiedad privada.

Nuestro socialismo tendrá que mantenerse haciéndose impuro también. Es lo que anuncia (y desea) nuestra ley de inversiones, recién aprobada.

De todos modos, vamos a tener relaciones de producción capitalistas dentro de la Isla. Como yo soy un heterodoxo, jamás me ha interesado la pureza: el objetivo de la mejor política es que el pueblo viva mejor y que el país preserve su soberanía. Y, si vamos a aceptar el capitalismo dentro, ¿en qué nos perjudica que también los cubanos participen? ¿O nos conviene más que todos los inversores en Cuba sean extranjeros? ¿No desnacionalizaremos buena parte del país?

Permitir la inversión de los cubanos sería, entre otras cosas, una manera de burlar el empecinado bloqueo imperialista, porque muchos cubanos de Estados Unidos invertirían a través de sus parientes cubanos, y todo eso lo supervisaría el Partido Comunista, como lo está haciéndolo en China o en Vietnam.

Si no lo permitimos, le prohibiremos invertir a los cubanos de Cuba mientras el gobierno yanki se lo prohibe a los cubanos que viven allí. Bloquearemos aquí como los yankis bloquean allá. Esas prohibiciones absurdas solo van a servir para ser vulneradas; es lo que la experiencia nos enseña día a día: se gana ilegalidad y se pierde dinero.

Acabemos de aflojar la retranca, antes de que se rompa. A lo mejor llegamos a generar una burguesía nacional patriota. ¿Qué tiene de extraño en el complicado mundo en el que vivimos? Una vez la tuvimos.

viernes, 4 de abril de 2014

Quince canciones

1
La Canción de la Trova
Es la canción con la que me autodefiní. No era baladista ni cantautor, como dictaba la moda, sino trovador, como los antiguos, como Sindo Garay y Miguel Matamoros.

2
La Era Está Pariendo un Corazón
Es la primera que me inspira el Che, y se convierte en suceso interpretada por Omara Portuondo. También es la primera que trasciende las fronteras de Cuba: el argentino Pino Solanas la incluye en su documental “La Hora de los Hornos”.

3
Canción del Elegido
Creo que está entre las canciones donde cristalizó una suerte de lenguaje personal. También fue la primera que el pueblo cubano incluyó en su argot. Cuando alguien preguntaba “¿Cómo estás?”, a veces se decía: “Aquí, matando canallas...” No en balde fue también la primera que hicieron suya los rumberos.

4
Epistolario del Subdesarrollo
No fue la primera canción crítica que hice, pero fue de las más escandalosas e incomprendidas. Varias veces me echaron a la calle por cantarla. Pocos vieron que tras aquella diatriba contra nuestras miserias locales había un desgarrado nivel de autoexigencia y un desafío al llamado primer mundo.

5
Esta Canción
Es la más descarnada. La hice el día que cumplí 21 años, durante un decepcionante festival de la canción en Varadero. Quedé tan agotado y vacío que nunca más intenté algo parecido, como una experiencia por la que sólo se transita una vez.

6
Ojalá
Recuerdo la mañana en que la estaba escribiendo, en el “Playa Girón”. Emilia fue la llave de ingreso a aquella música y palabras vertiginosas. Era un momento intenso, una conciencia plena de lo que estaba hallando. Andaba y desandaba los dos metros y medio del camarote con la guitarra sobre el pecho, cantando aquella aparición, chocando con todo, con la vista nublada. Entonces no entendía aquellos sentimientos de fiera enjaulada. Al cabo de los años, viendo la respuesta que Ojalá provoca en tantos públicos, me pregunto cómo aquella mañana tan solitaria de alta mar pudo llegar hasta el futuro.

7
Playa Girón
Fue la primera vez que jugué a hacer una canción panfletaria para desarticular esa categoría, explicitando el proceso de elaboración. Estuve a punto de titularla “Arte Poética”, pero le dejé “Playa Girón” en homenaje a aquellos pescadores que libraban una batalla en cierto sentido tan crucial como la de Bahía de Cochinos.

8
Oleo de Mujer con Sombrero
Soy culpable de haberla separado de sus hermanas, porque es la segunda de la tetralogía "Exposición de mujer con sombrero". Junto con Ojalá, La Maza y algunas otras, es de las canciones que más piden. Pasan cosas fabulosas con ella: la gente se enamora. En ese sentido es lo más cercano a la función de un bolero que he conseguido.

9
El Papalote
Le guardo un especial cariño porque describe recuerdos de infancia en mi pueblo y la vida de aquel hombre, que hacía papalotes y que al cabo de los años me hizo comprender a la gente anónima que es importante para los niños. En realidad trata de muchos temas; entre ellos hay un toque a la discriminación racial, sin subrayarlo, que es parte de un viejo propósito que siempre tuve: hablar de cosas cruciales como si fuera sin querer, sin ser didáctico, sesgadamente, como la mayoría de las veces nos enseña la vida real.

10
Pequeña Serenata Diurna
Entre varias canciones mías donde lo personal y lo colectivo se funden, esta creo que es la que mejor lo consigue, por su transparencia. Creo que fue un resumen, tras hacer otros muchos intentos, entre los que también pudiera contarse Te Doy Una Canción. Usé la paráfrasis de un título de Mozart porque creí encontrarme ante el mismo dilema que él en su Pequeña Música Nocturna: nombrar cosas grandes en un espacio ínfimo.

11
Sueño con Serpientes
“Es una canción sin familia”, me dijo Sabina, y quizá tenía razón. La escribí de madrugada, porque la soñé: soñé las serpientes tragándome y soñé la música medio árabe que tiene, con el bajo en clave de son y todo. La cita de Bretch se la puse como brújula, porque si hoy resulta misteriosa, cuando la hice era desconcertante. Entonces parecía demasiado críptica, y yo necesitaba de un recurso para darle sentido. Y confieso que el sabio de Bretch empezó su ayuda por mi mismo.

12
Rabo de Nube
La escribí en la ciudad de México, a fines de los 70, una tarde en que me quedé solo en la casa de un amigo que nos daba albergue, a Noel Nicola y a mí. Pero la tenía escrita en la percepción desde que era niño y la había intentado varias veces. En Girón-Preludio le pasé la mano, pero la dejé ir. Me parece que todo el que ha sido niño y ha visto un tornado, ha sentido fascinación por el poder de la naturaleza. En Cuba la gente del campo les llama rabo de nube. Lo demás es crecer, vivir el mundo y darse cuenta de lo necesarios que serían, si barrieran con todas las tristezas. Para mi esta canción significa comunicarme con un sentimiento de todos, seamos de donde seamos y pensemos como pensemos. Algunos jazzistas se han fijado en ella: hay versiones de Charles Lloyd, de Chucho Valdés, de Charlie Hyden y de otros.

13
Unicornio
Cuando apareció la canción, el diario “El Mercurio”, de Chile, hizo una encuesta preguntando qué era el unicornio para cada entrevistado. Isabel Parra me trajo la página y leerla fue estremecedor. Cuánta razón había en cada una de las interpretaciones: una señora hablaba de su esposo muerto, una niñita lloraba su cachorro perdido... Creo que descubriendo todo aquello me di cuenta de lo que había escrito. Con Unicornio sucedieron otras cosas extrañas: la escribí a finales de 1980, o en enero del 81, no recuerdo. Lo que sí sé es que el disco fue editado en el 82. Y resultó que el año siguiente, 1983, fue nombrado como año mundial del unicornio por la UNESCO. Entonces comenzaron a aparecer libros, almanaques, agendas, y hasta se hicieron peregrinaciones al museo de Los Claustros, en New York, donde se encuentran los cincos famosos tapices de los unicornios. Para colmo, unos pocos meses después, un ingeniero genético inglés consiguió un cabrito con un solo cuerno en la frente. Todo eso fue, y sigue siendo, un gran misterio para mi.

14
Oh Melancolía
Era una canción que necesitaba hacer. Llevaba años trabajando con Afrocuba, dándole preferencia a los ritmos, y mi espíritu añoraba la lírica. El tema se me ocurrió en un ensayo que detuve inmediatamente, para correr a mi casa a desarrollarlo. No me fue fácil, estuve tres meses dándole vueltas. Pero uno acaba sabiendo reconocer cuando tiene cierto tipo de materia prima entre manos y entonces no ceja. Puse en práctica todo lo que sabía, pero afortunadamente el tema mismo era algo que no sabía, que me había inducido el azar. Y el azar es una de las fuerzas más descomunales de la naturaleza. Según los físicos, de ahí nacen las singularidades, como el Big-Bang... Bueno, está claro que no creé el universo con Oh Melancolía, pero mi modesto universo musical creció con ella.

15
Casiopea
Cintio Vitier y Fina García Marruz me dijeron que era la canción que más les atraía de “Rodríguez”. Qué satisfacción sentí. Porque a mi me pasaba lo mismo. El tema de los exilios. Todos somos exiliados de algo. La misma vida se encarga de exiliarnos de sitios como la niñez. Qué elemental y qué controvertido. Casiopea y Ala de Colibrí son de esas canciones que por momentos se me escapan (hay otras), y puede que algún día les descubra  otros significados, como me pasó con Unicornio. Esta ignorancia de mi mismo me ha llevado a pensar que acaso soy un mostrador de sugerencias, porque el mundo se encarga de completar la dimensión de lo que expongo. Es probable que mi utilidad consista en ser vehículo, herramienta de la que algo se sirve para que la gente no olvide aspectos de sí misma.

lunes, 31 de marzo de 2014

Tránsito de Doris

Nuestra querida segundaciter@ Doris, amiga del viejo Dagoberto (y mía), cambia de estado en pos de una vejez "sustentable y sostenible"... Me parece que su carta de "despedida" a Segunda cita merece este puesto.
"Seguimos siguiendo, como sea", Doris, como dijo hace poco Víctoriano de las Causas.
srd

Queridos Silvio, herman@s tod@s:

Hoy para mi es un día especial. Es el día de mi jubilación. Que conste que me jubilo, no me retiro, eso sólo lo haré el día que me incineren. Pero voy a iniciar una nueva etapa de la vida, donde acogeré emprendimientos interesantes pero más adecuados a mi edad y posibilidades, y que me permitan una vejez “sustentable y sostenible”, para estar en la onda actual. Quizás no pueda interactuar con ustedes todo lo que querría, pero ya buscaré la vía de no desconectarme totalmente, eso se los aseguro.

El sábado, escuchando a Marino Murillo en su ejercicio de macro economía, y diciendo que la nueva Ley no permitiría la concentración de la propiedad en manos de personas naturales, me asaltaron muchas interrogantes (menos mal que como no tengo un quilo no se llevaron nada), y la más importante es ¿cómo se conceptualiza el término “concentración de propiedad o capital”? ¿Entra el dinero en ese concepto de propiedad que están manejando? Si es así, estamos muy jodidos, y muy divorciados de la realidad circundante, porque hoy, aquí mismo, en este momento, hay unas cuantas gentes en Cuba que son cuasi millonarios y no precisamente producto de su trabajo o su talento; lo que pasa es que como no tienen su dinero y bienes en ningún Banco, y como no tienen que hacer declaración de bienes para rentas, siguen como el gato, libre y atrapando ratones. Entonces ¿de qué estamos hablando? Que me disculpen, pero yo prefiero el ordenamiento de la circulación monetaria con transparencia, a estos oscuros capitales que se mueven en nuestro país. Y por eso no puedo entender las razones de que las personas naturales, como dije antes, que tengan bienes lícitamente adquiridos, no puedan participar en los nuevos caminos que se abren.

Con el Alzheimer lógico de la edad, ya se me van olvidando algunas cosas, pero si algo me quedó fijado desde mi época de estudiante de Economía, fueron las leyes de la dialéctica marxista, y según enuncian estas leyes, y no por capricho de nadie, las condiciones cambian: lo que ayer fue, ya hoy no es y hay que adaptarse a los cambios o sufrir las consecuencias. Y dentro de esta filosofía la teoría del desarrollo en espiral ocupa un lugar importante. No les voy a abundar sobre este tema, aquellos interesados lo pueden encontrar en cualquier texto o sitio de Internet. Pero sí entiendo, comparto y defiendo la aplicación de normas que están científicamente demostradas, y que cada vez que hemos violado alguna ha significado un retroceso en el desarrollo de la sociedad. Aunque nos moleste, aunque nos duela, aunque nos rechinen los dientes, tenemos que asimilar, como en espiral, lo que las sociedades capitalistas pueden enseñarnos en materia de disciplina, de orden, de responsabilidad civil y ciudadana, y poner este conocimiento en función de los nobles objetivos que nos trazamos para nuestra sociedad. 

He visto en todos estos años tantas infracciones de las doctrinas que nos deberían sostener, entre ellas la aplicación de fórmulas comunistas de distribución sin haberse construido la Base Técnico Material del Socialismo, a mi juicio una de las más incongruentes, que me parece es el momento adecuado para “cambiar lo que debe ser cambiado” y que no se quede en una simple consigna.

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En un barriecito entre el DF y Puebla, México

miércoles, 26 de marzo de 2014

Que el tiempo no se robe tu infancia

Por Ladyrene Pérez y Rosana Berjaga
Fuente:  http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2014/03/26/que-el-tiempo-no-se-robe-tu-infancia/#.UzL8p9yIljA
Yo pido todos los días que el tiempo no me robe la infancia. Que la premura de crecer y dejar atrás las vergüenzas de la edad, no me permita echar de lado los buenos recuerdos de mis días de uniforme.
Ya que no me quedan minutos para jugar al pon o saltar la suiza; ahora que casi olvido como tirar los yaquis y me agarra la nostalgia de forrar libretas, cada jornada comienza con el firme propósito de no perder la espontaneidad para enfrentarme a la vida.
Ahora que simulo ser grande, espero que entre las responsabilidades y la interpretación de roles, no se me olvide preguntarlo todo, buscarles formas a las nubes, echar perfume en las plantas de mis pies, pegar calcomanías en mis agendas, enamorarme con papelitos…

















miércoles, 19 de marzo de 2014

Padre gente

Hoy vamos a concertar en Hermosillo, ciudad de fuego. Lindo trayecto de Tijuana hasta acá: páramos y montañas, un tramo sobre el Golfo de California y de pronto el desierto de Sonora, ocre, amarillo, blanco, interminable. Primera vez que estamos en esta tierra Cochise que filibusteros del norte desmembraron y que hoy congrega a la mayoría del pueblo Yaqui.

Hoy haremos el sexto concierto. Nos quedan Monterrey, el 22, y el Zócalo, que no será el 28 –como tanto se ha anunciado– sino el sábado 29 de marzo, a las 20:00 horas. El mismo día en que Santiago Feliú cumplirá 52 años.

Muy linda la gente en todas partes. Antes de salir de Cuba me dije: bueno, ya va siendo hora de que algunos conciertos estén medio vacíos… Pero no han hecho realidad mi pensamiento.

Acabamos de hacer la prueba de sonido, ahora comeré algo y después debo prepararme para tocar. Trataré de poner algunas fotos –de diversos lugares y contextos– para que vean alguito de lo que mis ojos han visto.

Qué padre gente la de México.

Auditorio Siglo XXI, Puebla

Lucía y Sofi

Entre Baja California y Sonora

Labrador buscador

Chapultepec

Zaguán de Puebla

Waldo Saavedra

La fuente

Cumpleaños feliz

Río... ¿bravo?

The border

Los que esperan

miércoles, 12 de marzo de 2014

Sobre un libelo abierto

                                 por Guillermo Rodríguez Rivera

El señor Alfonso Dilla increpa la factura de cartas abiertas(*), dirigiéndome lo que parece ser una.

Yo no escribí una carta abierta a Rubén Blades sino apenas un artículo sobre lo que considero una desafortunada intervención del cantautor en la pelea que Venezuela libra por mantener una revolución pacífica que representa a la mayoría de su pueblo, y a la que sus enemigos satanizan, y acusan diariamente, en la televisión y en los periódicos, de secuestrar la libertad de expresión. Dilla exalta la Mesa Democrática que combate la Revolución Bolivariana, pero su jefe, Henrique Capriles fue de los que, con impulso ateniense, intentó asaltar la embajada de Cuba en Caracas, en los días del fallido golpe de abril de 2002.
  
Publiqué el artículo en el blog de mi amigo Silvio Rodríguez y algunos le atribuyeron la autoría, tal vez para así tener un motivo para atacarlo. Parece no haber nada peor que la ira autoritaria de un “enemigo” del autoritarismo.

Dilla se revuelve airado contra mi artículo  y, en unas pocas cuartillas, me llama autoritario, sin veracidad en lo que afirmo ni coherencia en lo que argumento, autor de un “ verdadero monstruo de esos que genera la razón autoritaria” y que será un escollo para la república democrática que Dilla augura que aparecerá en Cuba.

Claro, que en ese paraíso libre e idíllico, no tendrá espacio “una franja de la intelectualidad cubana que ha decidido chapotear en la pobreza de la pobreza”. Además de señalar la hemorragia de adjetivos y descalificaciones que Dilla acumula en unas pocas páginas sin argumentos, no me parece que esta carta electrónica merezca mucha más impugnación.

En los últimos párrafos, Dilla habla más claro y muestra su voluntad de desacreditar a la Revolución Cubana, en la que sus más cincuenta años han evidenciado los defectos, las carencias. Tanto,  que está revisando a fondo su modelo económico y muchos criterios políticos. Pero esa revolución de los humildes fue el único proceso político latinoamericano que, en los sesenta, contra viento y marea, cuando la República Dominicana fue “democráticamente” ocupada por los marines, resistió el ataque de los patrocinadores de Dilla. Salvador Allende fue derrocado en los setenta por una jefatura del ejército chileno que respondió a las órdenes del ideólogo Kissinger, gran patrocinador del fascismo.

La izquierda, señor Dilla, no es esa entelequia que usted proclama demagógicamente para enseguida hacerle el trabajo a la derecha, como los carteristas que gritan “al ladrón” mientras ponen el botín a buen recaudo. La izquierda latinoamericana son esos gobiernos democráticamente electos –de Venezuela, de Bolivia, de Ecuador, de Brasil, de Argentina, de Uruguay, de Nicaragua, como lo fueron los derrocados Mel Zelaya y Fernando Lugo, en Honduras y Paraguay–, que saben que la Cuba revolucionaria fue el punto de partida para este cambio de época, la de la segunda independencia. 

Dilla, arúspice de nuestra futura democracia, afirma que “toda propuesta política –revolucionaria, reformista o conservadora, es susceptible de ser impugnada”. Me imagino que, entre esas impugnaciones Dilla reconoce que, cuando no se pueda ganar en unas elecciones transparentes, se salga a la calle a incendiar y matar. Eso se llama, señor Dilla, “fascio di combatimento”, puesto en acción hace casi un siglo por un viejo demócrata italiano llamado Benito Mussolini y más recientemente por sus alumnos de este lado del mundo. Apoyar eso, así sea lateralmente, es lo que le impugnaba a Blades, que se dirigía a las autoridades venezolanas como si ese no fuera un país en el que esos violentos aspiran  a un poder que no consiguen ganar en elecciones.

A usted, no cometeré la tontería de impugnárselo: siga tranquilo en su guarimba ideológica. Acaso lo haría si hubiese usted compuesto unas salsas como “Plástico” y “Pedro Navaja”, pero sin tener swing… ¿para qué?

Hay muchos “demócratas” que lo son hasta que pierden con la democracia. No creo que su libelo abierto merezca mucho más: solo terminar diciéndole que creo que en Cuba, y  también en Venezuela, el pasado  lo van siendo usted y sus poderosos patrocinadores.

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(*) Artículo de Dilla: http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/autoritarismo-e-inopia-de-una-carta-abierta-317189

sábado, 8 de marzo de 2014

El curriculum de un asesino

por Guillermo Rodríguez Rivera

La revolución salvadoreña, la del pulgarcito centroamericano, experimentó toda clase de conflictos que hicieron que fuera extremadamente difícil que ese proceso consiguiera el éxito que inmediatamente antes había conseguido la revolución sandinista de Nicaragua. El imperialismo aprendió la lección, e iba a hacer todo lo posible para que no emergiera otra revolución en Centroamérica.
El poeta asesinado, Roque Dalton

Mientras los sandinistas tuvieron la suerte de encontrar al demócrata y humanista James Carter en la presidencia norteamericana, a los salvadoreños les correspondió la desventura de topar con uno de los pilares de la reacción contemporánea, el inefable actor hollywoodense que fue Ronald Reagan.

Reagan fue, en pareja con la Iron Lady, Margaret Thatcher, un patrocinador del neoliberalismo que, en los tiempos que corren, no solo reduce al hambre a los países más pobres, sino que está quebrando los fundamentos mismos del estado de bienestar del que tanto presumía Europa Occidental.

Se recuerda el brutal asesinato de la comandante Ana María, y el posterior suicidio de Marcial, directamente implicado en el crimen.

La causa del pueblo salvadoreño había arraigado con tal fuerza desde los tiempos de Farabundo Martí, que sobrevivió a estos bárbaros desmanes capaces de sacar de quicio cualquier proceso histórico.

En 1975 conocimos, consternados, la inesperada, absurda noticia de la muerte del amigo,  poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton, “ejecutado” –decían– por la jefatura del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) al que pertenecía, nada menos que por traidor y agente de la CIA.

Pese a que el convulso panorama político de aquel país hacía posible esa explicación, quienes conocimos de cerca  a Roque no podíamos aceptarla. No podíamos creer que el autor de Taberna y otros lugares, del  impresionante testimonio biográfico sobre Miguel Mármol, el poeta varias veces encarcelado, el amigo de Cuba, fuera un traidor a todo lo que vivió y escribió.

El tiempo fue despejando las incógnitas: se conocieron las discrepancias ideológicas y políticas de Roque con la cúpula que regenteaba el ERP. Los propios “ejecutores” de Roque hablaban de haber cometido un error, porque no querían hacerse moralmente responsables de la muerte de Roque. No revelaban donde quedaron los restos del poeta –el mejor que haya tenido El Salvador–, a quien su país y su familia querían rendirle el homenaje que merecía. La supuesta “ejecución” iba revelándose, cada vez más, como un imperdonable asesinato.

Empezó a saberse que eran varios los ejecutores materiales del crimen que había tenido, además como autor intelectual, al mismo jefe del ERP, el llamado comandante Joaquín Villalobos.

Cuando llega el proceso de pacificación a El Salvador, y se desmontan las guerrillas izquierdistas, varios de sus jefes pasan a la lucha política pacífica, integrando el Frente Farabundo Martí que entonces participaría en las contiendas electorales, desde posiciones revolucionarias.

Joaquín Villalobos
El caso de Villalobos era diferente, muy diferente. Desmontó el Ejército Revolucionario del Pueblo y pasó a una misteriosa vida apolítica. Tuvo la oportunidad de ocupar una cátedra en la prestigiosa universidad inglesa de Oxford, ignoro a partir de cuáles méritos académicos. Pero a poco volvía a América Latina, escribía para el diario español El País y se convertía en asesor político de ¡¡Álvaro Uribe!!.  Como última noticia –para redondear el currículum del asesino en jefe–, ha escrito hace muy poco un artículo que titula, pragmáticamente, ¿Cómo enfrentarse al chavismo? (*)

Lo que allí dice es lo de menos, pero el propósito del libelo responde una pregunta –no la muy compleja de cómo derrotar al pueblo venezolano– sino otra que nos hemos hecho muchos amigos de Roque Dalton: ¿cuál fue la verdadera causa de su asesinato?

Creo que está muy claro que Villalobos, el guerrillero jefe del ERP, el asesino de Roque, ha sido desde el primer momento un agente de la CIA, un ejecutor de claros y ambiciosos proyectos del imperialismo.

Este supuesto “hombre de izquierda”, tan de izquierda como para considerar traidor a Roque Dalton porque “llevaba una vida bohemia, escribía poesía y amaba la Revolución Cubana”, fue asesor de Álvaro Uribe, el más fiel servidor que, en los últimos tiempos, han tenido los Estados Unidos en América Latina; colabora en un diario que ha girado enteramente a la derecha, pero el asesinato de Roque Dalton fue su máxima colaboración con la CIA.

Como el cubano-americano Félix Rodríguez llevó a Bolivia la orden  enviada por la Agencia de asesinar a Ernesto Che Guevara, Villalobos cumplió la tarea de asesinar al poeta, al brillante intelectual, al revolucionario que podía ser decisivo en la toma del poder en El Salvador.

Villalobos ha ido, poco a poco, develando su infamia.

Ahora sabemos sin lugar a duda, dónde estaba la traición. Quién, con el asesinato del poeta, estaba sirviendo a la pura contrarrevolución en América Latina.

De ese estercolero, surge incólume la figura del poeta revolucionario. Un añadido más para la gloria de Roque Dalton.

(*) http://elpais.com/elpais/2014/03/02/opinion/1393795243_401646.html

miércoles, 5 de marzo de 2014

Entre mariposas y rabos de nubes

Una es de a principios de los 70, en La Habana. La otra, de los finales de la misma década, en el Distrito Federal de México.


MARIPOSAS

Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.
Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas
y no te vayas.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
qué maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo;
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro,
bailarinas, silenciosas.

Tu tiempo es 
ahora una mariposa,
navecita blanca, 
delgada, nerviosa.
Siglos atrás 
inundaron un segundo,
debajo del cielo, 
encima del mundo.

Así eras tú en aquellas tardes divertidas,
así eras tú de furibunda compañera.
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera.
Ay, mariposa, tú eres el alma
de los guerreros que aman y cantan,
y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
qué maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo;
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro,
bailarinas, silenciosas.

Tu tiempo es 
ahora una mariposa,
navecita blanca, 
delgada, nerviosa.
Siglos atrás 
inundaron un segundo,
debajo del cielo, 
encima del mundo.


RABO DE NUBE

Si me dijeran pide un deseo
preferiría un rabo de nube
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube

un barredor de tristezas
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo
preferiría un rabo de nube
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube

un barredor de tristezas
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.